Fuente: (El periodico)

Uno de los legados de la sequía en Catalunya en el 2008 fue el cambio de hábitos que hicieron en su día a día los ciudadanos. «Aprendimos a ahorrar agua y, aún hoy, nos estamos beneficiando colectivamente de ello». Lo dice el director de Abastecimientos de la Agencia Catalana de l’Aigua (ACA) José Miguel Diéguez, el hombre que vela porque todos los catalanes obtengan agua potable en buenas condiciones cuando abren el grifo de su hogar. Si no surgen contratiempos, este año, el suministro «está garantizado para los próximos 365 días. Y algunos más», asegura.

Las precipitaciones que durante el invierno han caído (especialmente generosas desde el comienzo del 2010) han permitido que los embalses del Pirineo de Lleida, hoy en día registren los mejores niveles de los últimos cinco años, según la Confederación Hidrográfica del Ebro, que ha tenido que abrir las compuertas de algunos pantanos desde que empezó el deshielo.

Desde hace más de una semana, los ríos que descienden del Pirineo han aumentado considerablemente su caudal. Algunos, como el Llobregat, indica el técnico de la ACA que «duplican lo ordinario». Si en estas fechas lo acostumbrado es que el río vierta unos 6 metros cúbicos de agua por segundo en el embalse de La Baells (Berguedà), «actualmente está aportando entre unos 12 y 14 metros cúbicos por segundo e incluso días atrás, llegó a tener una punta de 30 metros cúbicos», agrega.

Como medida de prevención, lo mismo que ocurre en el sistema del Ebro, la ACA ha mandado que puntualmente se abran los aliviaderos de esa presa, de manera que el pantano mantenga siempre cierto volumen de resguardo, es decir, que haya hueco suficiente para recoger el agua de una eventual crecida súbita. Por ahora, señala Diéguez, «el deshielo se está desarrollando sin grandes riadas, de forma muy gradual», lo que facilita el almacenamiento.

El 8 de marzo tras la gran nevada, la previsión es que las cuencas internas catalanas (los ríos que desembocan directamente en el Mediterráneo, salvo el Ebro) a medida que avance el deshielo sigan creciendo sus reservas de agua. Los mapas meteorológicos indican, además, que la primavera podría ser también bastante lluviosa, lo que incrementará aún más la disponibilidad de suministro de agua.

La situación en que se halla la cuenca del río Muga es, hoy por hoy, la mayor preocupación de la ACA, ya que que se abastecen una buena parte de las poblaciones del Alt Empordà. «Desde mayo del 2009, en esa zona no ha llovido de forma importante y el embalse de Boadella, donde se recoge el agua del río, está a poco más del 35% de su capacidad, un registro realmente muy bajo», advierte Diéguez.

La Generalitat de seguir así, podría plantearse restringir, a partir del mes de mayo, algunos regadíos agrícolas en la zona para asegurar en verano el suministro, cuando poblaciones como Roses o Figueres se encontrarán en pleno apogeo turístico. «Habrá que estudiar esa alternativa, siempre que siga sin llover», dice el técnico. Muy diferente es la situación en el Ter y en algunos ríos de Tarragona, que se han favorecido de los repetidos frentes de lluvias, muchos procedentes de Levante, que este año han afectado a Catalunya.

En el Pirineo el 60% de la nieve que se acumula estos días se habrá convertido en agua al terminar el deshielo. El resto se filtrará al subsuelo o se evaporará. Es la estimación de los expertos en hidrología, que calculan que ahora las cabeceras de los afluentes catalanes del Ebro almacenan nieve equivalente a 594 hectómetros cúbicos de agua. Es un volumen más que suficiente para llenar casi seis veces el embalse de Boliviana, en la cuenca del Segre, que riega 100.000 hectáreas de cultivos de Lleida. También se podría llenar otras seis veces el pantano de La.

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