Fuente: (La Verdad)

El volumen que se canalizará corresponde a un máximo de 131 millones anuales de metros cúbicos del Tajo. Los trasvases para los regadíos continuarán circulando por el Segura como han echo hasta ahora, así como los caudales propios de al cuenca. De esta manera, el impacto puede ser mucho menor si se mantienen los desembalses del Tajo para los regadíos y las aportaciones del Segura.

Pablo Fernández director general de Medio Natural, ha comentado que los informes de su departamento han sido negativos, aunque eso no ha impedido que el Ministerio efectuara una declaración favorable al proyecto “por razones imperiosas de interés público de primer orden relacionadas con la salud humana”, a la vez que ha adoptado medidas compensatorias para minimizar los daños en el cauce del Segura. Uno de los principales perjuicios, sin embargo, no se podrá evitar, como es la “disminución significativa” de los caudales circulantes en el Segura. El río perderá más de un tercio de su vigor, apunta Fernández. Su departamento alertó de que se verán perjudicados los ecosistemas ligados al bosque de ribera y las sierras y vega alta del Segura y río Benamor, aunque el mayor impacto será la reducción del caudal en 4,15 metros cúbicos por segundo y su repercusión en la flora y fauna, sobre todo en el transcurso del río por la reserva natural Sotos y Bosques de Ribera de Cañaverosa, el espacio natural protegido del Cañón de Almadenes, el LIC de las sierras y vega alta del Segura y los ríos Alhárabe y Moratalla y la ZEPA Sierra del Molino, embalse del Quípar y Llanos del Cagitán, apunta el informe incorporado a la declaración oficial de impacto ambiental.

Medio Natural propuso que la toma de caudales no se realizara a la salida del Cenajo, sino entre Almadenes y Cieza (concretamente aguas arriba de la depuradora de esta ciudad), incluyendo una derivación al Altiplano. de esta forma se acortaría la longitud de las conducciones y el río mantendría su caudal en la zona alta de la cuenca. El Ministerio lo rechazó alegando que las infraestructuras no iban a causar impacto porque es una conducción cerrada y enterrada. Añadió que los cambios de trazado que ponía el Gobierno murciano no aportaban ventajas ambientales y no eran más baratos.

Las alegaciones en contra del proyecto partieron también de los ayuntamientos de Blanca, Cieza, Abarán, Moratalla y Fuente del Pino; así como de la Junta Central de Usuarios Regantes del Segura, Riegos de Levante Margen Derecha, Junta de Hacendados de la Huerta de Murcia, Federación de Regantes de la Comunidad Valenciana y COAG-IR. También se pronunciaron en contra Ecologistas en Acción, Comisión Pro Río, Asociación Caralluma y Plataforma Comarcal del Agua del Noroeste.

La razón principal que ha llevado al Ministerio de Medio Ambiente a canalizar las aguas del Tajo para abastecimientos es solucionar “un problema de salud pública”, según figura en la declaración de impacto de la obra publicada recientemente en el Boletín Oficial del Estado. Explica que el agua que llega desde Cuenca y Guadalajara va perdiendo calidad a mediada que discurre por los ríos Mundo y Segura, y llega a las plantas potabilizadoras “con una calidad inferior a la deseable, superándose la concentración de sulfatos y fosfatos” que se establecen en el reglamento técnico-sanitario para el abastecimiento.

Añade que el agua potabilizada en la actual red de distribución “llega a los usuarios con unos niveles de trihalometanos superiores a los indicados”. “Este hecho ha sido puesto en conocimiento de la Mancomunidad de Canales del Taibilla por la Dirección General de Salud pública de la Consejería de Sanidad en dos ocasiones desde julio de 2008”. Explica el Ministerio que los trihalometanos son un producto secundario no deseable (tóxico y posiblemente carcinogénico) proveniente de la adición de cloro en la fase de desinfección. “Esta reacción se da entre el cloro y la materia orgánica que persiste en el agua. Mediante la captación del agua en la zona del cenajo, una vez conducida desde el embalse del Talave (a través del nuevo túnel), se pretende evitar la contaminación orgánica del agua prepotable que desciende por el cauce del Segura”, apostilla.

Según el Ministerio, la mejora de la calidad del agua que se pretende afecta a unos 700.000 habitantes (1.100.000 en época estival) Otros municipios reciben agua del río Taibilla y de las desalinizadoras, y no del Trasvase.

El proyecto para encauzar el agua de los abastecimientos viene de años atrás y fue incluido en el Plan Hidrológico Nacional. El Ayuntamiento de Moratalla, que se opone, se ha mostrado sorprendido “de que se retome este asunto cuando el río Segura no soportará el impacto de perder el caudal previsto, sobre todo en época de sequía”. Greenpeace, que también alegó, sostiene que el Trasvase Tajo-Segura carece de justificación y que la cuenca del Segura “no es deficitaria”. El Gobierno murciano no ha exteriorizado su rechazo, aunque considera que la obra es innecesaria. Añade que tenía sentido en tanto que se ejecutara el Trasvase del Ebro, que venía a redotar las aportaciones en el Segura. Otra lectura es que el Trasvase Tajo-Segura seguirá funcionando, frente a las pretensiones de Castilla-La Mancha. La obras de canalización y la merma de caudales del río no afectará a las nutrias, según el estudio de declaración ambiental aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente. Señala que esta especie que habita el río Segura “es de gran plasticidad, por lo que es previsible que el descenso de caudales no le afecte de manera significativa siempre y cuando se respeten los caudales ecológicos que la Confederación Hidrográfica del Segura debe fijar dentro del proceso de planificación en el que actualmente se encuentra, con el fin de garantizar el mantenimiento de los ecosistemas que conforman y que dependen directamente del río Segura”.

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